PREMIO NACIONAL AL DESARROLLO DE COMPETENCIAS DE LECTOESCRITURA Y AUDIOVISUALES 2015

martes, 24 de noviembre de 2015

RELATOS

MI PRIMERA COMUNIÓN


           El día de mi primera comunión, fue divertido, gracioso, doloroso y cansado. Divertido, porque fue la “BOMBA”. Gracioso, por lo que pasó en la comida y en la fiesta. Doloroso, al tener que estar horas y más horas con el incómodo vestido y con los superzapatos; cansado, de tanto correr y saltar.
          El día empezó en casa de mis abuelos. Nos encontrábamos allí, porque era donde estaba la peluquera que nos iba a hacer los peinados. ¡Me tuve que levantar a las siete de la madrugada, ni que hubiera un naufragio! Yo contaba con ir sin ojeras y descansada, pero no fue así.
          Cuando salí por la puerta, me monté en el coche para ir a la peluquería y después, directamente a mi casa. Allí, me puse el vestido, me retoqué y todo lo demás, que vosotros seguramente sabéis. Mi madre no paraba, estaba todo el tiempo, ¡Lara pon esto, Lara pon lo otro, madre mía! ¡Me taladraba la cabeza!
          Después, me fui para Parga, lugar donde celebré la comunión. Antes de ir para la iglesia, me hice “unas” fotos ¡Dios mío!, ¿cuánta batería tienen las cámaras de los fotógrafos?
          Pasado un tiempo, fuimos para la iglesia. Allí el cura, nos hizo la confirmación. Empezó la misa, ¡qué nervios, qué aburrimiento, qué calor! Fue el peor momento de mi vida, ¡había avispas! Iván y Samuel, los compañeros que hacían conmigo la comunión, se morían de la risa, Samuel rojo como un tomate, e Iván matando las avispas, adivinad donde estaban esos bicharracos feos, ¡en mi vestido!
          Se acabó el momento de la misa. Fuimos para el restaurante y aún me hicieron más fotografías. Samuel y yo fuimos al mismo, Iván no. Cuando estábamos comiendo, los corchos de las botellas de Samuel, saltaban para nuestra mesa, ¡vaya mendrugo, el tío!
          Acabamos el festín, fuimos para las colchonetas y Samuel salió disparada de ella (jajajajajaj). Cuando jugamos unas horas merendamos helados, entre todos los niños comimos ¡treinta!
          Llegó la noche, cenamos y nos fuimos para una fiesta, donde estuvimos hasta las cinco de la madrugada.

          Este es el gran día de mi primera comunión, fue lo más de lo más. Espero que la vuesta también fuera la “BOMBA”.

Lara Novo Martínez 1º ESO B    17/11/2015

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